Monstruitos y momias. Especial Halloween!!

Llegamos un poco tarde, pero aún así, nos hace ilusión compartir con vosotros nuestra receta de cupcakes de chocolate, que hemos utilizado para dar un poco de alegría a los más peques de la casa y decorarlos de la forma más divertida.

Sólo tres palabras: ¡Nos encanta Halloween!

Así que no íbamos a ser menos, y a pesar de la falta de tiempo, hemos podido realizar estos cupcakes para compartir con todos vosotros. La originalidad está más en el diseño que en la receta, así que os invitamos a que utilicéis la imaginación y realicéis los cupcakes que más ilusión os hagan o que más gusten a las personas con las que los vais a compartir.

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¡Cómo nos encanta el chocolate! Por lo tanto, está claro que nuestros monstruitos y momias no podían llevar otro ingrediente que no fuera el chocolate. Están esponjosos y con la cantidad justa de dulce para que no resulten empalagosos.

Ingredientes para 12 cupcakes:

  • 2 huevos
  • 100 ml aceite de oliva suave
  • 120 g de harina (nosotras utilizamos harina para bizcocho para que sean más esponjosos)
  • 120 g azúcar moreno
  • 115 ml de nata líquida
  • 20 ml de miel
  • 30 g de cacao en polvo
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato
  • 1 cucharadita de levadura en polvo Royal
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 75 g pepitas de chocolate o trocitos de chocolate negro muy pequeños

Preparamos una bandeja de 12 cupcakes con sus moldes.

Precalentamos el horno a 180ºC (no teníamos horno con ventilador, pero si tenéis, recordad que la temperatura se reduce a 160ºC). Empezamos por tamizar en un bol la harina, el cacao en polvo, el bicarbonato y la levadura y le añadimos la sal. Reservamos.

En otro bol, batimos los huevos, el aceite e incorporamos el azúcar y la miel. Cuando la mezcla sea homogénea, añadimos la nata. Batimos de nuevo y poco a poco vamos incorporando la mezcla que habíamos reservado en el otro bol, sin dejar de remover. Finalmente incorporamos las pepitas o trozos de chocolate.

Repartimos aproximadamente hasta llenar 3/4 de los moldes y lo metemos en el horno durante 18-20 minutos o hasta que, al pinchar la masa con un palillo, éste salga limpio.

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Para decorar los cupcakes:

El monstruo de las galletas

Hicimos un buttercream básico de 150g de mantequilla blanda sin sal y 150g de azúcar y unas gotitas de colorante azul. En un bol, batimos la mantequilla hasta que blanquee, le añadimos el azúcar y finalmente el colorante.

En cada uno de los cupcakes hicimos una pequeña ranura no muy profunda en la parte inferior para fijar la galleta. Como eran muy grandes, las cortamos por la mitad y las metimos dentro. Luego, con una boquilla especial para “hierba” hicimos los pelos del monstruito alrededor de la galleta. Finalmente le pusimos dos ojitos y listo.

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Cupcake momia

Esta monada no requiere nada más que 2 ojitos para cada cupcake y fondant blanco.

Primero ponemos los ojos, que van casi en el centro del cupcake. Amasamos unos 50g de fondant en la mano hasta que sea más manejable y lo extendemos con el rodillo hasta que tenga el grosor justo para que no se rompa al decorar. Lo cortamos en tiras y decoramos. Aunque cuelguen por los lados, no os preocupéis hasta el final, que lo cortaremos con unas tijeras.

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A los peques les encantaron, y creemos que es una buena receta para dejar libre su imaginación y que nos ayuden en la cocina.

Esperamos que os gusten tanto como a nosotras 🙂

Diferencia entre cupcake, muffin y magdalena

Hoy os vamos a hablar del TEMA, sí, sí, EL TEMA en mayúsculas. Aquel tema que genera tanta polémica, controversia, discusiones…
A partir de ahora y gracias a nosotras (de nada 😉 jaja) podréis ganar cualquier discusión.
Pero ¿a qué nos referimos?

La diferencia entre un cupcake, un muffin y una magdalena.

Los cupcakes son de origen americano y se podrían considerar una pequeña tarta individual. En sus inicios, como no existían los moldes que existen ahora, se horneaban en tazas y de ahí viene el nombre de cupcake, literalmente traducido como “pastel en taza”.

Se caracterizan por ser muy dulces y suelen incluir glaseados, ‘buttercream’ o crema de mantequilla y decoraciones de todo tipo. El proceso se inicia batiendo la mantequilla con el azúcar hasta que blanquee y después se incorporan el resto de ingredientes (creaming-method). Tienen una textura tierna, parecida a un bizcocho esponjoso y son más grasos que los muffins y las magdalenas por el hecho de ser elaborados con una cantidad de mantequilla superior.

Sería difícil hablar de un cupcake salado, pero aún así, algunos de ellos pueden incorporar elementos salados que pueden ser complementarios al dulce del buttercream (se suelen poner en la decoración, no en la composición del cupcake).

Los horneamos después de la elaboración en bandejas de muffins cubiertas de moldes de papel rizado, que puede dar al cupcake un toque muy festivo según el color y el motivo decorativo.

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Los muffins pueden ser dulces o salados (aunque aún no nos hemos atrevido a prepararlos salados jeje). También son de origen americano y se suelen tomar para desayunar. En un artículo del New York Times, Melissa Clark le pregunta a un chef pastelero cuál es la diferencia entre cupcake y muffin y éste contesta:

“Ninguna. Los muffins y cupcakes son simplemente la excusa para comer tarta en el desayuno.”

Los muffins no van decorados y no se rellenan, aunque podemos encontrar alguno con azúcar glas por encima o un poco de canela. Esta vez, el proceso consiste en mezclar los ingredientes secos (harina, levadura, bicarbonato, cacao…) y luego éstos se mezclan con los húmedos (huevos, aceite, leche…). Se consigue una textura menos esponjosa y más densa. Se pueden preparar tanto con mantequilla como con aceite vegetal y mezclando lo justo para que los elementos queden hidratados y suelen tener como impulsor bicarbonato sódico.

También los horneamos en bandejas de muffins con los moldes de papel, aunque si se quiere conseguir una corteza exterior más crujiente, se puede prescindir de estos moldes (engrasando el molde antes de rellenarlo).

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Por último, las magdalenas son de origen español, aunque se trata de una adaptación de las madeleines francesas. Nunca se decoran pero sí se pueden rellenar (nos encantan rellenas de chocolate y de crema catalana). De los tres tipos, son las más esponjosas, y se suelen tomar para desayunar acompañadas de leche.

Se inicia el proceso batiendo los huevos con el azúcar y pueden ser de varios sabores. En las recetas que nosotras conocemos, también se diferencia del muffin y del cupcake porque se deja la masa enfriar en la nevera entre 2 y 24 horas. Siempre están hechas con aceite (normalmente de girasol) y tampoco existen versiones saladas.

Siempre se hornean en papel rizado (cuadrado, redondo o alargado).

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Ahora que ya sabes la diferencia, ¿cuáles son tus favoritos?